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Expresión y oratoria de los políticos

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Hablar en público es algo fundamental para cualquier dirigente, sea cual sea el ramo en el que se encuentre, ya que es pieza clave en la negociación que se tiene con la gente. Hoy tomaremos el ejemplo de los políticos, pues cuando se presentan en campaña están negociando la aceptación de la gente. Nos enfocaremos en concreto en los momentos en que tienen que hablar en público, pues es ahí donde se define si convencen o no a quienes los observan.

Un elemento importantísimo es el atuendo y el siguiente y que va ligado al mismo, es la postura: está comprobado psicológicamente que en poco menos de 30 segundos un desconocido se genera una primera impresión de quien tiene en frente por primera vez, por lo que es necesario que un político se presente con un traje que muestre lo mejor posible su figura y su tipo físico y racial, pues así evitará resaltar defectos físicos que pueden generar prejuicios o ideas negativas. La postura debe ser completamente derecha, pero relajada, debido a que es necesario que muestre confianza y seguridad en sí mismo, ya que encorvarse proyecta debilidad, cansancio y falta de compromiso, mientras que la rigidez proyecta tensión y falta de flexibilidad.

Otro aspecto a tomar en cuenta son los movimientos de manos cuando se habla: si mostramos las palmas hacia abajo, proyectamos dominio del tema y capacidad de mando. Si las mostramos abiertas frente al público, proyectamos confianza, pues se genera la impresión de no ocultar nada. Es muy negativo bajarlas hacia atrás, pues se proyecta falta de firmeza y de confianza en lo que se está diciendo. Estos gestos no paran ahí, porque deben usarse de acuerdo a los palabras que se están diciendo, ya que los movimientos de la mano, reforzarán un discurso o afectarán su percepción negativamente, pues la gente puede no creer en lo que se le está proponiendo, desconfiando del orador y pensando que ni siquiera él mismo está convencido de lo que dice.

Mientras el orador tiene que permanecer en silencio, es muy importante lo que haga con las manos, ya que si las junta formando un triángulo, proyectará autoconfianza y concentración, luciendo atento a la otra persona y a la vez seguro de sí mismo.

Un elemento que es común en la gente que se dedica a la política, es la de dar palmadas ligeras en el brazo a sus homólogos, lo cual muchas veces es un arma pues denota autoridad y condescendencia por quien tiene enfrente. Es común que los políticos se saluden estrechando la mano y haciéndola hacia atrás discretamente para evitar recibir dichas palmadas y dar la impresión de estar bajo la autoridad de su homólogo.

Estas son algunas de las técnicas que se utilizan durante la oratoria política. Y como podemos ver, no se trata solo de redactar un buen discurso, sino de saberlo proyectar para convencer, por lo que manejar los gestos correctos se convierte en una habilidad altamente valiosa a la hora de negociar.

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